Dolor de rodilla
El dolor de rodilla es una molestia física persistente localizada en la articulación de la rodilla, la cual puede originarse por el desgaste del cartílago, inflamación de tendones o lesiones en los meniscos y ligamentos.
No ignore las alertas de su cuerpo. El dolor persistente o la rigidez articular son señales que requieren de un diagnóstico clínico oportuno para evitar complicaciones graves.
El dolor de rodilla es una molestia física persistente localizada en la articulación de la rodilla, la cual puede originarse por el desgaste del cartílago, inflamación de tendones o lesiones en los meniscos y ligamentos.
El dolor de cadera es una molestia física que suele percibirse en la ingle, el muslo o la articulación coxofemoral, limitando la flexión de la extremidad y la marcha fluida.
El dolor de espalda baja o lumbalgia es una molestia en la zona inferior de la columna vertebral que puede ser de tipo sordo o agudo y punzante, limitando seriamente los movimientos del tronco.
El dolor de hombro es una limitación física dolorosa en la articulación glenohumeral, que suele incrementarse al levantar el brazo o dormir sobre él.
La rigidez articular es la sensación de dificultad o limitación física para mover de forma libre y natural una articulación, siendo especialmente frecuente durante las primeras horas de la mañana.
La sensación de que la rodilla, el hombro o el tobillo se 'falsea' o 'se sale de su lugar' al realizar giros o apoyar peso.
Incapacidad para apoyar correctamente el pie, dar pasos continuos o claudicación (cojera) debido a dolor severo en articulaciones o huesos rotos.
Aumento notable del volumen articular de la rodilla por acumulación de líquido sinovial o sangre (derrame), acompañado de calor local y dolor.
Ruidos articulares como crujidos, roces, chasquidos o clics audibles o palpables al flexionar o mover las articulaciones.
Pérdida de la sensibilidad normal, sensación de hormigueo, pinchazos (parestesias) o pesadez en el muslo, pantorrilla o pie.